DEBO ADVERTIRLE QUE LA HIPNOSIS ES UN COMPLEMENTO TERAPÉUTICO Y NO UN REMEDIO MILAGROSO. POR ELLO LA EFICACIA, O EL ÉXITO, EN UN TRATAMIENTO, VA EN FUNCIÓN DE CADA CASO Y DE LA IMPLICACIÓN, POR SU PARTE, AL MISMO.

ESTUDIADO EL SUYO LE PROPORCIONARÉ LA TERAPIA HIPNÓTICA CONVENIENTE SEGÚN MI CRITERIO PROFESIONAL AVANZANDO JUNTOS HACIA EL LOGRO DE SUS DESEOS Y OBJETIVOS

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LA FOBIA es una alteración psicológica de la percepción. La causas que modifican, o alteran, la percepción y que generan rechazo, miedo, o pánico, hacia alguien, o algo, suelen ser de origen traumático (acontecimientos que nos impresionaron y quedaron grabados en algún lugar de la memoria profunda) por creencias culturales y que nos causan cierta repulsa a otras personas (xenofobia, sexismo) o a ciertos animalillos, o insectos (aracnofobia, o entomofobia) y otras de causa absolutamente irracional.

 

Aunque en la mayoría de las fobias se produce una reacción irracional y desmedida de miedo, o pánico, por lo general, suelen esconder un componente racional, que es la causa del bloqueo y de la respuesta que damos, actuando, éste, como componente de seguridad ante lo que tememos, posiblemente, algo que nos impactó en alguna circunstancia de nuestra vida, o algo que oímos, imaginamos y creímos, abrigándolo y anclándolo en el subconsciente, o en lo profundo del inconsciente, como una impotencia que nos sobrepasa, hasta el punto que, tan siquiera nombrarlo, nos produce pavor.

 

 


La hipnosis es una terapéutica muy eficaz para sanar diversas fobias: miedo a las alturas (acrofobia) a los espacios cerrados (claustrofobia) a los espacios abiertos, a las multitudes, a viajar, a pasar un puente, montar en avión, al ridículo, etc.

 

Habitualmente 2 o 3 sesiones serán suficientes para disolver el miedo y empezar a construir una realidad de seguridad, día a día, sobre aquello que nos inmovilizaba. A veces es necesario buscar el origen, indagar en el almacén de la mente, o subconsciente, pero por lo regular vasta con comprender como hemos creado esa realidad y con una técnica sugestiva, o hipnótica, concreta, creada para el problema que demandamos, queden disueltos los vínculos originarios, que están creando la ilusión mental, poniendo fin a la angustia y al problema que nos acosaba  y perturbaba la lógica y la razón. 


LAS ADICCIONES son algo muy común en nuestra sociedad ¿quién no es adicto a algo, o a alguien? Las adicciones tienen un componente asociado de tipo emocional, psicológico y neurológico, por ello la adicción no es una característica de un tipo específico de persona. De hecho el cerebro humano es adictivo, dado que funciona por sistema de aprendizaje.

 

Algo que hacemos a diario se convierte en costumbre, hábito, o rutina, pudiendo llegar a ser una obsesión, o trastorno psicológico, o adicción, lo cual significa que controla nuestra voluntad y capacidad de decisión y a veces toda nuestra vida.

 

De este manera nos convertimos en adictos a cualquier cosa, independientemente, de que aquello a lo que nos hacemos adictos deba contener cierta sustancia tóxica, o adictiva.

 

En la adicción se asocian el sistema nervioso vegetativo, los recuerdos y las emociones. Este conjunto establece un circuito neuronal y químico cerrado ante el cual, el adicto, siente la imposibilidad de salir de él, o de romper. Las asociaciones emocionales provocarán una liberación desmedida de hormonas, o de sustancias neurotransmisoras generadoras de un vínculo inconsciente que nos lleva a repetir el mismo patrón de conducta. Por ello a pesar de comprender lo nocivo que pueda resultar hacer lo que hacemos, una y otra vez, una parte de nosotros se beneficia de ello experimentando una sensación placentera, quizá oculta, que será la que nos lleve a insistir en el mismo comportamiento, generando, en el tiempo, sentimientos de culpabilidad y una lucha, consigo mismo, inútil y sin sentido.

 

Habitualmente tratamos con adictos, u obsesivos compulsivos, a la comida (bulimia, anorexia, obesidad mórbida) a ciertos alimentos como el chocolate, los dulces, el queso, los hidratos de carbono, la comida basura, o la ortorexia (comida saludable) al tabaco, al chocolate, la clectomania (robo compulsivo) al juego, a la playstation, a los móviles, a las redes sociales, a las compras compulsivas, a morderse las uñas, al miedo, a las relaciones tóxicas etc.

 

En los casos nombrados no suele comportar un serio problema, o dificultad, superar el trance cuando la persona a tratar se encuentra en la cima de la decepción, en cuanto a su adicción se refiere. La hipnosis es una herramienta excepcional para comprender esta mecánica neuronal y emocional, complementándose al apoyo psicológico y produciendo, con relativa rapidez, el fin y liberación del asunto a tratar. Sin embargo, recordaré que, la hipnosis no es una varita mágica si no existe verdadero deseo e intención de cambio.